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Viajar en Navidad: ¿y si este año haces algo diferente?

Foto del escritor: Nakama
Nakama
hace 3 días
3 min de lectura

Hay fechas que parecen venir con un guion ya escrito. La cena de Nochebuena, las uvas, la familia alrededor de la mesa, salir a correr la San Silvestre con frío... Son rituales que repetimos casi sin pensar, año tras año, y que en el fondo nos gustan. Nos hacen sentir en casa.


Pero, ¿qué pasa si este año te apetece hacer algo diferente?

Quizá llevas tiempo pensando en viajar en Navidad. En cambiar el frío por el calor, las luces de siempre por un paisaje nuevo o la rutina de diciembre por una aventura que recordar durante mucho tiempo. Y ahí aparece la pregunta que probablemente te está frenando: ¿de verdad quiero pasar la Navidad fuera de casa?


Salir de casa no significa dejar atrás la Navidad

Lo entendemos. La Navidad está muy ligada a la gente que quieres y a costumbres que lleváis años repitiendo, así que pensar en pasarla lejos puede sonar raro al principio.


Pero viajar en Navidad no significa renunciar a nada de eso. Significa crear una Navidad distinta. Las tradiciones también se pueden mover de sitio: puedes cenar algo especial en otro lugar, brindar por el año nuevo con gente que hace una semana ni conocías, o empezar enero haciendo algo que jamás te habías planteado.

No tienes que dejar atrás lo de siempre. Simplemente puedes sumar algo nuevo.

Cambiar la rutina por una primera vez

Hay algo especial en terminar el año haciendo algo por primera vez. Este año la San Silvestre puede convertirse en un paseo por la selva, el roscón en unos patacones recién hechos, y el frío de diciembre en el calor húmedo del Caribe.


No porque una cosa sea mejor que la otra, sino porque de vez en cuando hace falta cambiar de escenario para acordarnos de que todavía nos quedan muchas primeras veces por delante. Y viajar en fin de año puede ser una de ellas.



Una Navidad que no se parece a las de siempre

Lo más raro de pasar la Navidad fuera de casa no es la distancia. Es descubrir que, de golpe, todo es distinto: la comida, el clima, los planes, incluso la gente con la que vas a compartir esos días.


Imagina que tu mañana del 1 de enero de 2027 se vea así (Isla de Santa Catalina, Panamá)
Imagina que tu mañana del 1 de enero de 2027 se vea así (Isla de Santa Catalina, Panamá)

Al principio puede sentirse extraño, porque estamos acostumbrados a asociar estas fechas a ciertos lugares y a ciertas caras. Pero ahí está la gracia: celebrar unas fechas que conoces de memoria, de una forma que no habías vivido nunca. Descubrir que también puedes sentirte en casa en otro sitio, con otra gente, haciendo cosas que no tenías en el radar para estas fechas.

Puede que no se trate tanto de pasar la Navidad lejos de casa, sino de descubrir cuántos sitios pueden llegar a sentirse como casa.

Cuando las personas también son parte del viaje

Hay algo bonito en compartir estos días con gente nueva. Llegas sin saber muy bien cómo va a ser el grupo, quién estará a tu lado en la cena o con quién acabarás dando las campanadas. Y, sin darte cuenta, vas compartiendo cosas pequeñas: una excursión, una comida larga, una conversación a las tantas, una aventura que ninguno había vivido antes.


Puede que ese sea uno de los recuerdos que más te lleves del viaje: haber empezado esas Navidades sin conocer a nadie, y haberlas terminado sintiendo que formabas parte de un grupo. Por eso, muchas personas que se plantean viajar en Navidad solas acaban encontrando justo lo contrario: compañía.


Este año, en Nakama, la Navidad la pasamos al calorcito

Hemos decidido despedir el año de otra manera. Nos vamos a Panamá.

Habrá selva, Caribe, calor, aventuras y patacones. La San Silvestre dará paso a nuevos caminos y las tradiciones de siempre dejarán espacio para otras que todavía no conocemos.


Pero, sobre todo, habrá un grupo de personas que ha decidido regalarse unas Navidades diferentes. Personas que quizá llegan sin conocerse y que terminarán el año compartiendo mucho más que un viaje.

Porque viajar en Navidad no va de escapar de estas fechas. Va de descubrir que también puedes hacerlas tuyas, a tu manera.

No hay una forma correcta de despedir el año. Hay la que te apetece vivir.


 
 
 

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