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Kitesurf en Punta Chame, Panamá: nuestra experiencia (y por qué queremos vivirla contigo)

Foto del escritor: Nakama
Nakama
27 ago
4 min de lectura

Actualizado: 2 sept


Punta Chame ha sido viento, sol y muchas horas intentando aprender algo nuevo. Así resumiríamos, en pocas palabras, los días que pasamos en la costa Pacífica de Panamá aprendiendo a volar una cometa por primera vez. Pero como casi todo lo que hacemos en Nakama, la historia completa merece más que un resumen.



Panamá, la perla desconocida de Centroamérica


Cuando hablamos de Centroamérica, casi todo el mundo piensa primero en Costa Rica. Panamá se queda, injustamente, en un segundo plano — y es precisamente eso lo que la hace tan interesante para viajar. Selva, dos océanos a apenas un par de horas de distancia, el Canal, comunidades indígenas que siguen vivas y activas, islas casi vacías y spots de naturaleza que en otros países ya estarían masificados. Panamá sigue siendo, en gran parte, un país por descubrir — y eso se nota en cada rincón, incluido uno que no esperábamos: Punta Chame.



Nuestra primera vez con el kite


Ninguna de las dos había tocado una cometa antes. Llegamos a Punta Chame con dudas, como le pasa a cualquiera que empieza algo nuevo pasados los 30: ¿y si no se me da bien?, ¿y si me da vergüenza no controlarlo?, ¿y si me rindo a la primera?


La realidad es que aprender kitesurf pasados los 30 no va de hacerlo perfecto. Va de atreverte a probar algo nuevo y de descubrir que somos capaces de mucho más de lo que pensamos. Las dudas del principio se van sesión tras sesión, y esa sensación de empezar a deslizarte sobre el agua se convierte en pura energía.

Durante toda una mañana, la frase que más repetimos fue "¡cometa a las 12!" — la posición neutra donde la cometa deja de tirar y por fin puedes respirar un segundo antes del siguiente intento. Lo escuchamos tantas veces que se convirtió en nuestra broma del viaje.


Todo esto lo vivimos junto al equipo de Ocean Soul, que nos acompañó en cada sesión con muchísima paciencia, y con instructores como Jun, Irving y Kathi, que consiguieron que un deporte que impone tanto al principio se sintiera accesible desde el primer día. Fue, sin exagerar, una de las mejores experiencias que hemos vivido — y salimos de allí infinitamente agradecidas.




Punta Chame: uno de los mejores spots de kitesurf de Centroamérica


Más allá de la parte personal, hay una razón muy concreta por la que Punta Chame funciona tan bien para aprender o para mejorar: el viento. La temporada fuerte va de diciembre a mayo, con enero y febrero como los meses de viento más constante del año — justo cuando en España la temporada se corta y cualquier kiter se queda con las ganas.


Es además un spot poco masificado, con agua plana perfecta tanto para quien nunca ha volado una cometa como para quien ya navega con autonomía y quiere acumular horas en condiciones que en casa no tiene.



Más allá del agua


Uno de los motivos por los que este viaje se quedó grabado en nosotras es que Punta Chame no fue solo kite. Nos gusta conocer proyectos locales relacionados con la naturaleza y la conservación marina cuando viajamos — entender el lugar que visitamos también implica conocer a las personas que trabajan para protegerlo.


Allí conocimos el trabajo de Tortuguías, una organización local sin ánimo de lucro que desde 2010 trabaja en la protección de playas de anidación y en la conservación de las tortugas marinas del Pacífico panameño, entre ellas la tortuga golfina, catalogada como vulnerable. Pasar una mañana entendiendo lo delicado que es su proceso de anidación — el recorrido desde el mar, la elección del nido, todo lo que puede alterar su bienestar — cambia la forma en la que miras la playa donde acabas de aprender a volar una cometa.



Y en los días sin sesión de kite, Panamá siguió dando motivos para explorar: el Río Chagres, la isla Otoque, la Ciudad de Panamá y los cañones de Chame completan un viaje que va mucho más allá del agua.



Cómo es vivir esto en grupo


Hay muchas formas de aprender kitesurf. Muy pocas de vivirlo así: en grupo reducido, en un spot increíble y poco masificado, con clases adaptadas a todos los niveles y planes dentro y fuera del agua. Gente que llega sin conocerse de nada y que, para el último día, ya está compartiendo mucho más que horas de kite.


No importa si nunca has hecho kite, si estás aprendiendo o si ya navegas con autonomía — hemos diseñado esta experiencia para que disfrutes del viaje estés donde estés.


📍 Punta Chame, Panamá

🗓️ 9–17 de enero de 2027 · 9 días / 8 noches

-> Plazas muy limitadas


Incluye grupo reducido, clases de kite en Punta Chame, excursiones a Río Chagres, isla Otoque, Ciudad de Panamá y los cañones de Chame, coordinación Nakama durante toda la experiencia y fotos y vídeos para recordar cada momento.

Si algo aprendimos en Punta Chame es que seguir viviendo primeras veces sigue siendo posible a cualquier edad. Si tú también tienes ganas de intentarlo — o de volver a volar con viento de verdad — este viaje está pensado para ti.


Escríbenos y te contamos cómo funciona, plazas disponibles y todo lo que necesitas saber antes de reservar.









 
 
 

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